Los Fotografos en Machu Picchu Tours

hiram bingham en machu picchu toursLos Fotografos en Machu Picchu Tours: Además de otras habilidades, Bingham fue un excelente fotógrafo. Ciertamente, para la expedición a machu picchu de 1912, el propósito principal eran las excavaciones en Machu Picchu tours. Su aporte está en la producción de un registro claro de las ruinas incas. También animó a los otros miembros del grupo de fotógrafos de la expedición a usar la Kodak 3-A y otras cámaras panorámicas para fotografiar la ciudadela inca Machupicchu.

Como muchas de las fotografías de la expedición peruana de Yale están en manos privadas; colecciones completas están en el Peabody Museum en Yale, la National Geographic Society y la Hispanic Society of America.

En lo posible se usan las anotaciones hechas por los fotógrafos de la expedición peruana de Yale. Éstas están indicadas en letras cursivas.

FOTOGRAFOS DE LA EXPEDICIÓN PERUANA DE YALE A MACHU PICCHU TOURS (1911-1915):

  • Hiram Bingham, en su tienda en Machu Picchu, 1912.
  • Hiram Bingham, arriando la muía, al final de la expedición de 1911.
  • Hiram Bingham con otros miembros de la expedición de Yale y los dignatarios peruanos a finales de la exitosa expedición de Yale.
  • Poster armado de los archivos de la National Geographic, abril 1913.
  • Excavación debajo de Ñusta Isppana, la Roca Blanca, 1912.
  • “Uno de nuestros cargadores cruzando el río Pampaconas”
  • “Saavedra y su cerámica Inca”
  • “En la profundidad de la selva del río Pampaconas…”
  • “El mismo descendiente Inca de Espíritu Pampa”
  • “Puente improvisado para cruzar el Urubamba, 1912”

Vista del Machu Picchu desde el campamento de la expedición que hizo su ingreso a inicios de julio de 1912. De cerca, el 17 de agosto se exhibe en este espacio el progreso alcanzado…”La sagrada plaza antes de la excavación en machu picchu tours…”; “Defensas de Machu Picchu…”

  • Uno de los “conjuntos familiares”, conocido como el sector industrial…
  • La sagrada plaza desde el Sur de machu picchu…
  • “El Intihuatana del Inca hecho por los constructores de Machu Picchu”
  • George Eaton excavando cerca al muro oeste del templo principal de machupicchu, 1912.
  • “El primer entierro en una cueva de Machu Picchu conteniendo un cráneo humano”
  • “… Dr. Eaton, y sus ayudantes indios durante la excavación de un esqueleto humano”
  • “Antiguo camino hacia Machu Picchu”
  • Fotografiando Machu Picchu tours, 1912.
  • Dibujos hechos por las expediciones peruanas de Yale a Machu Picchu Tours:
  • Machu Picchu: usaron el método de “ojos de amarra”
  • Machu Picchu: el poder de una puerta de la ciudadela
  • Plano de Ñusta Isppana
  • Plano de Llactapata
  • Plano de Palcay
  • Puente construido sobre el Urubamba (Valle sagrado de los incas)
  • Machu Picchu: “grupo de las tres puertas”
  • Machu Picchu: “grupo de los nichos extraños”
  • Machu Picchu: “grupo ingenioso y del jardín privado”
  • Machu Picchu: plano de la “plaza sagrada y “ojos de pájaro”. Vista de la “plaza sagrada y de la “serpiente de roca”
  • Plano de la parte central de Machu Picchu
  • Caminos alrededor de Machu Picchu y Huayna Picchu

MAPAS DE MACHU PICCHU TOURS:

  • The Inca Empire
  • The Area Around Cusco
  • The Vilcabamba

Machu Picchu Tours:

caminata a machu picchu por hiram binghamPoco son los que se dan realmente cuenta de cuánto se debe a los peruanos. Escaso es también el número de las personas que aprecian debidamente el hecho de que nos dieran la papa, variedades de maíz y drogas tan útiles al hombre como la quinina y la cocaína. Su civilización, que empleó miles de años para desarrollarse, se caracterizó por el genio intensivo, la destreza artística y un conocimiento de la agricultura que no ha sido aventajado más tarde. En la elaboración de hermosa cerámica y en el tejido de telas finas, igualaron lo mejor que Egipto y Grecia podían ofrecer. Aunque los Incas gobernaron a millones de vasallos bajo un benévolo despotismo, que no permitía a nadie sufrir de hambre o de frío, no poseyeron un idioma escrito y ni siquiera jeroglíficos. Debido a ello, nuestro saber depende de lo que podemos ver o de lo que nos dejaron, ayudados por los cronistas del siglo XVI, contemporáneos de Pizarro y de los conquistadores, muchos de los cuales miran su historia y su política con ojos europeos. El Inca Garcilaso de la Vega, por ejemplo, permaneció cuarenta años en España antes de escribir su famosa narración sobre sus antepasados.

trekking to machu picchu por hiram binghamCuatrocientos años atrás, el último de los Incas vivía en una de las más inaccesibles regiones de los Andes, la que se extiende entre los ríos Apurímac y Urubamba, dos importantes afluentes del Amazonas. Aquí estaban aislados, de la parte del Perú que había caído bajo la potestad de Pizarro y de los conquistadores, por poderosos precipicios, desfiladeros a tres millas de altura, cañones de granito de más de una milla de profundidad, glaciares, selvas ecuatoriales y, en fin, poderosas corrientes. Durante treinta y cinco años gozaron de virtual independencia, semejante a la que tuvieron sus antepasados durante siglos. Dos fueron sus capitales: Vitcos, reducto militar construido de prisa, en que recibieron de cuando en cuando a refugiados, emisarios españoles y misioneros agustinos, y Vilcapampa, la residencia principal, santuario magníficamente edificado al cual ningún español logró penetrar jamás.

Con la muerte del último Inca, en 1571, Vitcos fue abandonado. Fortaleza en lo alto de una montaña, era inconveniente como sitio de residencia. Su nombre estuvo olvidado y había gran confusión acerca del lugar de su emplazamiento cuando logramos descubrirla. La real ciudad de Vilcapampa se hallaba completamente perdida. Santuario sagrado, escondido al borde de grandes precipicios en un cañón estupendo, el secreto de su existencia estuvo seguramente sepultado por tres largas centurias a la sombra de las montañas de Machu Picchu tours. Y esas ruinas tomaron entonces el nombre de la montaña, porque cuando las encontramos, nadie sabía cómo llamarlas.

Este maravilloso santuario inca Machu picchu tours, perdido durante tres siglos, se convirtió finalmente en una verdadera Meca para los turistas ambiciosos. Quienquiera fuese a Sudamérica quiso verlo. Antes se empleaban dos o tres días de duro viaje desde el Cusco, a lomo de muía o a pie; pero ahora puede alcanzarse por tren y muía en un día. Posiblemente, en poco tiempo habrá un buen camino para automóviles. Además, el Cusco, que estaba a una semana de Lima, puede ahora alcanzarse por medio del avión… ¡en pocas horas! Vienen peregrinos tanto de Buenos Aires y Santiago como de Nueva York y Washington. Todos concuerdan con el difunto Frank Chapman, de amada memoria, en que “por la sublimidad de sus vecindades, la maravilla de su ubicación y el carácter y misterio de sus construcciones, el hemisferio occidental no tiene nada comparable”.

Una vez que la descubrí, en 1911, la Universidad de Yale y la National Geographic Society hicieron posible que yo explorara la región acuciosamente y que publicase el resultado de mis estudios. Estos informes han estado durante largo tiempo agotados. Mientras tanto, aparecieron varios documentos, y arqueólogos profesionales extendieron nuestro conocimiento de los Incas hasta el punto de que pareció conveniente reunir todo lo que se supiese de Machu Picchu: sus orígenes, cómo llegó a perderse y cómo fue finalmente descubierta, y presentarlo como ahora lo hago, en forma popular, para provecho de los que sienten curiosidad respecto de los Incas y de la ciudad sagrada que lograron ocultar de los conquistadores españoles.

En el corazón del país, a unas cincuenta millas de distancia de la ciudad capital del Cusco, está el Gran Cañón del Urubamba, uno de los sitios más bellos del mundo. Fue durante siglos imposible que los viajeros lo recorriesen, porque un escarpado precipicio de granito, que se eleva dos mil pies desde las riberas del río, desafiaba cualquier esfuerzo que se hiciera para franquearlo. Los plantadores que cultivaban cacao y azúcar en el bajo valle sólo podían llevar sus productos al mercado cruzando un paso cubierto de nieve tan alto como nuestro famoso Pikes l’eak. Más tarde persuadieron al Gobierno peruano para que abriese un camino, horadando una cara del gran precipicio de granito. Lo usaron durante varios años sin sospechar siquiera que en lo más elevado de la empinada ceja, a dos mil pies encima de ellos, descansaban las ruinas de un gran santuario inca. Raimondi, gran explorador de la geografía peruana, las ignoró. El minucioso Diccionario Geográfico del Perú, de Paz Soldán, no las menciona, aunque su existencia se rumoreaba desde 1875. Charles Wiener, enérgico explorador francés, las buscó sin éxito. Fueron visitadas sólo por varios fornidos mestizos y unos cuantos indios modernos. Un crecido número de ambiciosos buscadores de tesoros estuvieron tratando de hallar la última capital incaica. Eí nuevo camino hizo posible los descubrimientos de las expediciones peruanas de que se da cuenta en este volumen.

EL ORIGEN DE LOS INCAS – MACHU  PICCHU TOURS:

viajes a machu picchu con expediciones de hiram binghamMientras más se estudia la notable civilización que descubrieron los españoles al conquistar el Perú, con mayor deseo se anhela que los incas y sus predecesores hubiesen aprendido el arte de escribir o por lo menos el de esculpir jeroglíficos, dejando inscripciones que con el curso del tiempo se pudieran descifrar y traducir en alguna forma de comunicación algo de su historia. Los estudiantes de arte y arquitectura aseguran que el período de tiempo requerido para la evolución de tantas habilidades y destrezas mostradas por los incas en la creación de objetos bellos debe haber sido tan largo como el que requirieron los artistas de Egipto y de Grecia.

La crónica histórica de Egipto y las clásicas tierras del Mediterráneo íue afortunadamente confiada a tablas, inscripciones y manuscritos. Se esculpió en piedra o en arcilla y se escribió en papiro o pergamino. Así conocemos algo positivo respecto de los siglos abarcados por esa evolución. Por otra parte, los conocedores del antiguo Perú no tienen tan bondadosas ayudas en que basar sus investigaciones. Debemos reunir tradiciones contradictorias que fueron escritas por primera vez en la época de la conquista española, cientos de años después de los acontecimientos. Hemos de basarnos en fragmentos de ropa y cerámica, en ruinas de templos y terraplenes, en los materiales que se pueden obtener de las sepulturas, y el estudio de lo que sabemos se obtuvo en la agricultura, horticultura e industria animal. ¡De todo este material debemos inducir lo que será en el mejor de los casos una historia muy fragmentaria con detalles en los que no hay dos expertos que estén conformes!

Lo mejor que se puede hacer es estudiar pacientemente la prueba ofrecida por el clima, la geografía física y la antropología de la región, y usarla para construir un relato razonable que por lo menos no pueda ser destruido por la evidencia incontrovertible. Cualquiera que haya leído las historias que nos llegan de los primeros conquistadores españoles y sus descendientes, como el Inca Garcilaso de la Vega, o los misioneros cristianos, sacerdotes, monjes y jesuítas que aprendieron el idioma de los incas e hicieron informaciones respecto a lo que vieron y encontraron, como también a lo que oyeron, sabe que sus declaraciones son a menudo tan contradictorias y susceptibles de producir la confusión, que apenas puede decirse que sean indiscutibles. Aquellas partes en que los cronistas españoles contradicen los hábitos conocidos de los serranos y la evidencia física obtenida por la exploración, excavación y observación, deben aceptarse como menos probables por su verosimilitud que las declaraciones comprobadas.

imperio-inca-machupicchuEl primer relato comprensivo en inglés de la civilización de los incas es el del heroico historiador William H. Prescott, que se sobrepuso a la desventaja de su ceguera parcial y de su ineptitud para viajar mediante una acumulación paciente de todos los libros y manuscritos que pudiera procurarse respecto al Perú. Sus vividas historias de la conquista, tanto de ese país como de México, deben permanecer como deliciosamente clásicas para deleitar a generaciones de lectores. Necesariamente su relato de la conquista del Perú se basa en forma amplia en Garcilaso, nacido en el Cusco en el año 1539 e hijo de una princesa incaica. Desgraciadamente para la exactitud de su famoso libro Comentarios Reales de los Incas, Garcilaso abandonó el Perú cuando era apenas un adolescente y jamás regresó a su tierra natal, ya que vivió la mayor parte de su vida en España, sin escribir sus celebradas crónicas de los incas hasta avanzada edad.

Durante sus años en Europa, Garcilaso sufrió indudablemente a menudo con las observaciones hechas por sus contemporáneos, que se inclinaban a ser desdeñosos con los descendientes de los “paganos” de piel tostada de los Andes. Es de presumir que repitiera frecuentemente las historias del pueblo de su madre, sus conquistas, su civilización y sus antepasados. Sabía lo que agradaría y sorprendería a sus auditores europeos, lo que les parecería admirable y digno al mismo tiempo de alabanza, como también conocía lo que podría escandalizarlos. Resulta por eso bastante natural que en el curso de los treinta o cuarenta años de su vida en España, antes de comenzar a escribir su libro, hubiese llegado a creer que el pueblo de su madre era mucho más parecido a los europeos que lo que dice la realidad. Quería que los europeos admiraran a sus antepasados maternos, y escribió de acuerdo con ese deseo. En consecuencia, existen muchas páginas, tanto en su obra como en los relatos de Prescott, basados en Garcilaso, que tienen una decidida atmósfera europea.

inti-raymi-machupicchuOtro escritor, un abogado eclesiástico del siglo XVII, que ha sido reconocido recientemente, escribió un libro distinto. Se llamaba Fernando Montesinos, y en 1629, el siglo siguiente de la conquista, parece haber ido al Perú como consejero del virrey, el conde de Chinchón, cuyo nombre se recuerda porque a su esposa se la curó de la malaria con el uso de uno de los pocos específicos que hay en el mundo, un descubrimiento muy importante de los incas, la corteza que llamaron kina y que nombramos quinina o “corteza peruana”. Como el conde de Chinchón fue el instrumento para la introducción de tan extraordinaria medicina en Europa, la planta se bautizó con su nombre y se la llama chinchona.

El secretario del virrey, Montesinos, era instruido y parece haberse dedicado a la investigación histórica. Viajó ampliamente por el Perú y publicó varios libros. Escribió una historia de los incas, Memorias Antiguas Historiales del Perú, que se echa a perder con la introducción, en la que, como se podría esperar de un eclesiástico ortodoxo, sostiene que el Perú fue poblado bajo la dirección de Ofir, biznieto de Noé. A pesar de sus prejuicios clericales, su trabajo resulta de gran valor. El finado Sir Clements Markham, primer estudiante de la historia incaica, se inclina a prestar gran creencia a las declaraciones de Montesinos. De los sabios ancianos -a quienes pudo consultar en la Tierra de los Incas- obtuvo una larga historia de los reyes preincaicos llamados Amautas, quienes parecen haber sido los responsables de muchas adquisiciones que atribuimos naturalmente a los incas, ya que usamos el término para abarcar la cultura y civilización descubiertas en las altiplanicies peruanas. Montesinos dice que “el quincuagésimo tercero de los reyes del Perú” era llamado Huilcanota o Vilcanota. Huilca es el nombre de una planta de la cual los aborígenes obtenían un narcótico que se aspiraba por la nariz y cuyos efectos eran sorprendentemente tóxicos, provocando visiones. No tenemos medios de cerciorarnos, sin embargo, hasta qué punto pudo haber sido el soberano quien descubrió la virtud que encierran aquellas semillas.

viajes a machu picchu con fiesta del inti raymiNo obstante, dio su nombre al paso que ahora se llama La Raya y que se encuentra en la línea divisoria entre la cuenca del Amazonas y el lago Titicaca de Puno; o al menos el paso fue llamado Vilcanota por los incas. Montesinos es de opinión que al rey se le dio el nombre del paso debido a la gran victoria que obtuvo allí. Su capital estaba en el Cusco, donde se informó por las noticias de gobernadores provinciales de que grandes hordas de gente, bárbaros, venían de las planicies de la Argentina, invadiendo la meseta boliviana y la cuenca del lago Titicaca en la ciudad de Puno.

El rey Vilcanota envió espías para obtener detalles sobre las fuerzas enemigas. Sabiendo que formaban dos grandes ejércitos, reunió también un poderoso ejército y se apostó en el alto y nevado paso de La Raya, fortificándolo. Montesinos dice: “Dio batalla al primer ejército, que conquistó fácilmente debido a que estaba en desorden. El segundo, al conocer las nuevas, llegó muy confusamente en ayuda de sus compañeros y fue también conquistado. El rey entró triunfante al Cusco, llevando adelante a los vencidos, desnudos y con las manos atadas. Desde este suceso los ancianos llamaron Huilcanota al rey”.

Montesinos afirma que el rey Vilcanota logró con éxito pacificar su reino, tuvo un largo reinado y dejó muchos hijos. Uno de ellos, llamado Ttípac Yupanqui, “rico en todas las virtudes”, también tuvo muchos hijos y fue un sabio gobernante. Contó con la buena voluntad de sus amigos y vecinos, con quienes cambiaba obsequios. Enseñó a sus hijos el arte de gobernar y los rodeó de consejeros experimentados. Su biznieto, Huaman Tacco, fue el sexagésimo primero de los Amautas. En su época hubo malos presagios, cometas y temblores. Su heredero y sucesor fue llamado Pachacuti.

inti-raymi-machupicchu-tours-peruincatrailPachacuti no era ni prudente ni fuerte. Desgraciadamente, en su tiempo comenzaron de nuevo las emigraciones bárbaras, “grandes ejércitos de gente feroz”, desde el este y el sur. “Lleno de desmayo y melancolía”, debido a los terremotos, cometas y otros malos augurios y sombríos pronósticos de los hechiceros y adivinos, ofreció sacrificios a sus dioses y trató de hacer todas las preparaciones que le fueron posibles, fortificando campamentos y sitios de defensa. Enterado por los espías de que de nuevo avanzaban por el norte hordas de bárbaros, a través de la cuenca del lago Titicaca, se sintió empavorecido, disemino sus fuerzas, envió capitanes a la meseta boliviana, mandó otros a defender distintos pasos y él mismo se trasladó con el cuerpo principal de su ejército al paso de La Raya, que su famoso antepasado Vilcanota había fortificado. Allí construyó una fortaleza cuyas ruinas aún se pueden ver.

En vez de aguardar tras los muros y planicies el momento de atacar al enemigo con desventaja, salió a su encuentro, contrariando el consejo de los capitanes, y dio batalla. Sus tropas estaban armadas con hondas, mazas y lanzas. El enemigo disponía de arcos y flechas. Fue una contienda horrorosa. Conducido en lo alto de una litera de oro, Pachacuti hizo todo lo posible por animar a sus tropas. Desgraciadamente, constituía un blanco fácil para el arco del enemigo. Herido de muerte por una flecha, su deceso causó consternación entre los soldados, que, perdiendo su valor, huyeron a una fortaleza con el cadáver de su rey.

Luego, secretamente, llevaron por la noche los despojos a un sitio lejano y seguro, llamado Tampu-tocco, o “un sitio de morada temporal donde había ventanas” o “Taberna de la Ventana”. Allí se les reunieron los que quedaban del ejército de Pachacuti.

Después de semejante desastre, dice Montesinos: “Las provincias del reino, sabiendo la muerte del rey, se levantaron en rebelión y el pueblo de Tampu-tocco tuvo muchas disputas entre ellos respecto a la elección de un soberano”.

Fue así como se perdió y destruyó el gobierno de la monarquía peruana. No se recuperó durante cuatrocientos años y se extravió el conocimiento de las cartas. En cada provincia eligieron su propio rey y a quien se designó como heredero de Pachacuti fue a Titu Huaman Quicho, un muchacho muy joven. Eran pocos los hombres leales y no se les podía comparar con la demás gente. Fueron a Tampu-tocco y allí proclamaron al rey, ya que, debido a las revueltas, nadie podía vivir en el Cusco: todo era disturbio. Y cuando los hombres fueron llegando, poco a poco, a vivir en Tampu-tocco bajo la protección del rey, el Cusco quedó casi desierto, y sólo permanecieron allí los ministros del templo.

“Los fieles vasallos estaban felices en Tampu-tocco con el niño rey, porque allí, de acuerdo con la leyenda de los Amautas, se encuentra la celebrada cueva donde tuvieron su origen los incas y donde afirmaban como una certeza que jamás hubo terremotos, pestilencias ni trepidaciones de la tierra. Y si la mala fortuna persiguiese al niño rey, podían ocultarlo en la cueva como en un lugar sagrado. El rey creció y vivió con gran moderación durante muchos años. Se llamaba a sí mismo rey de Tampu-tocco y no del Cusco, aunque en ciertos días iba u adorar en el templo (del Cusco). Dejó como su heredero a Cosque Huaman Titu, que vivió veinticinco años. Ni de él ni de sus sucesores se cuenta nada notable hasta el regreso al Cusco”.

Montesinos da los nombres y duración de los reinados de un buen número de soberanos de Tampu-tocco, durante un período de más o menos cuatrocientos años. Luego vino el reinado de uno llamado Pachacuti VII, que comenzó a recuperar algunas de las ciudades y provincias que se habían perdido en la época de la invasión bárbara. “Como la gente le obedecía con poca fidelidad y estaba grandemente corrompida en materia de religión y de costumbres, tomó medidas para conquistarlos, porque decía que si aquella gente se comunicaba con la suya, la corrompería con los grandes vicios a que se habían entregado como bestias alzadas. Por eso mandó mensajeros a todas partes pidiendo a los jefes que pusieran fin a la superstición y a la adoración de los muchos dioses y animales que veneraban, sin más resultado que una enmienda muy superficial y la muerte de los embajadores. El rey hizo grandes sacrificios y llamados a Illatici Huirá Cocha. Se le respondió que la causa de la pestilencia habían sido las cartas, y que nadie debía usarlas ni pretender resucitarlas, porque un mal muy grande provendría de su empleo. Por eso Túpac Cauri ordenó por ley, bajo pena de muerte, que nadie debía comerciar en quilcas, que eran los pergaminos y hojas de árboles en que acostumbraban escribir, ni emplear clase alguna de cartas. Observaron esta orden de los oráculos con tal esmero, que los peruanos no volvieron jamás a emplear las letras. Y debido a que, mucho tiempo después, un erudito amauta inventó algunos caracteres, lo quemaron vivo; y así, de aquella época en adelante, emplearon hebras y quipos.

Difícil es no preguntarse si puede ser cierto que hubo una época en que los antiguos peruanos, tan hábiles en otros capítulos, de tal inventiva para el desarrollo de las artes y de la agricultura, y para criar nuevas plantas y aclimatar animales, hubiesen concebido también la idea de hacer informes escritos, y que se hubieran visto impedidos de hacerlo por temor a la superstición del pueblo y a la de los sacerdotes y adivinos. Y no es imposible.

hike-to-machu-picchu-peruincatrailSe creía corrientemente en el Cusco, durante la época en que escribió Montesinos, que Tampu-tocco, la “Taberna de la Ventana”, se encontraba aproximadamente a veinte millas del Cusco, en un sitio conocido entonces y ahora como Paccari Tampu o la “Taberna del Amanecer”. Por eso no nos sorprendemos al encontrar que Montesinos dice que el rey construyó allí una “especie de universidad donde los nobles asistían a los ejercicios de la soldadesca y a los muchachos se les enseñaba la manera de contar por los quipos, juntando los diferentes colores que servían como letras, por medio de los cuales acrecentaban su escaso conocimiento. Aseguradas la marcialidad y lealtad de su pueblo, determinó conquistar a los rebeldes. Para este propósito, todos los hombres cargaron armas, pero no tuvo lugar el ataque debido a que hubo notables terremotos que arruinaron muchos edificios a través de la región del Cusco y los ríos se salieron por los sitios secos y corrieron durante muchos días por zanjas donde jamás hubo agua anteriormente, y destruyeron muchas ciudades. Después de esto vino una plaga de la que murió incontable gente, y los amauta decían que sólo en Tampu-tocco no se había visto pestilencia; hecho que indujo a Manco Cápac a establecer allí su corte”. Y en aquel lugar vivieron por más de quinientos años, hasta que se hizo muy pequeño para una nación activa y creciente.

La parte más significativa de esta historia respecto a lo que sucedió antes de Manco Cápac, el primer gobernador llamado Inca que estableciera su corte en Tampu-tocco, es que como el sitio se encontraba suficientemente lejos del Cusco, ni los temblores ni las pestilencias le alcanzaban. Debe haber estado a mucho mayor distancia que la pequeña aldea de Paccarictampu, donde el clima es demasiado frío para ventanas y queda sólo a unas pocas leguas del Cusco.

caminatas y excursiones a machu picchu toursHay muchas historias sobre la ascensión de Manco Cápac, quien, cuando se constituyó en dirigente del pueblo, reunió a su gente para ver cómo podía procurar nuevas tierras para darles. Pachacuti Yamqui Salcamayhua, descendiente de una larga línea de Incas cuyos bisabuelos vivieron en el Cusco en la época de la conquista española, escribió en 1620 un informe sobre las antigüedades del Perú, en donde cuenta la historia de los incas tal como fue transmitida a los descendientes de Ion antiguos gobernantes del Perú. Nos informa que Manco Cápac, después de consultarse con sus hermanos, decidió partir con ellos “Inicia la colina de donde sale el sol” y que lograron llegar al Cusco y establecerse allí. Manco se casó con una de sus propias hermanas con d objeto de no perder casta y de que ninguna otra familia se elevase mediante su matrimonio hasta la altura de la suya. Hizo buenas leyes, conquistó muchas provincias y es considerado el fundador de la dinastía incaica. Los serranos del Perú se pusieron pronto de buen grado bajo su férula y le trajeron ricos presentes. El Inca, como era llamado, fue reconocido como el mis poderoso de los jefes, el más valiente de los luchadores y el más afortunado de los guerreros en los Andes. Sus capitanes y soldados eran valientes, disciplinados y estaban bien armados. Todos sus negocios prosperaron grandemente. “Después ordenó trabajos que se ejecutaran en el lugar de su nacimiento, consistiendo en una pared de albañilería con tres ventanas, que eran emblemas de la casa de sus padres de quienes descendía.” Las ventanas se llamaron de acuerdo con sus abuelos y tíos paternos y maternos. Tendremos ocasión de referirnos nuevamente a estas tres ventanas.

Sus descendientes extendieron gradualmente su poder y dominio hasta que, por la época de la conquista española, habían subyugado a casi todas las tribus y reinos de los Andes y de la costa occidental, desde Quito, en Ecuador, hasta el norte de Argentina y el centro de Chile, hacia el Sur. Regían según un benévolo despotismo y sus ejércitos eran poderosos. Se enseñó a su gente que hablase el idioma quichua; esencialmente agrícolas, se deleitaban practicando el arte de la paz por encima del de la guerra. No gustaban de los soldados y, como hemos señalado, les llamaban “enemigos”. Finalmente, después de unos tres siglos aproximadamente, los gobernantes se ablandaron y se aficionaron al lujo.

Entonces apareció un día, por el Norte, un pequeño grupo de rechonchos guerreros que vestían armaduras y acarreaban armas, “que usaban el rayo y el trueno”, para traer la muerte a los soldados desde distancias increíbles. Con ellos venían extraños animales, que doblaban en tamaño y fuerza a las llamas y suficientemente pesados como para conducir a los caballeros armados en las batallas. Para el pueblo supersticioso, los conquistadores españoles parecieron seres sobrenaturales, posiblemente dioses extranjeros dotados de misteriosos y temibles poderes.

El emperador de entonces, el Inca Atahualpa, monarca débil y vacilante, fue capturado por Pizarro, y se le amenazó con la muerte si no llenaba una habitación con oro. Para los incas era el oro un metal precioso que se procuraban a gran costa en los lavaderos de los Andes orientales. Los vasos de oro que producían resultaban extremadamente delgados y ligeros de peso para la codicia de los conquistadores. Más que eso: Pizarro supo que los millones de indios consideraban a Atahualpa un dios, un sumo regidor capaz de tomar sus vidas, pero sin el cual sentían se

 inciertos respecto a qué hacer o cómo actuar. En consecuencia, el Inca fue muerto, y el Perú, con sus millones de pobladores y su riqueza hasta entonces no revelada, cayó en manos de una pequeña compañía de soldados blancos, tal como el maná desciende del cielo. Es uno de los más extraños milagros de la historia. Ha sido contado con brillo por historiadores como Prescott y otros (*), y no es necesario que se le repita aquí, ya que nuestra historia versa principalmente sobre los Incas que fueron llevados al trono por el propio Pizarro.

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